"La finca de Boquín se ha convertido en un símbolo del despilfarro y la mala gestión en nuestra isla. Millones de euros, destinados supuestamente a la recuperación de un patrimonio histórico y natural, se han evaporado sin dejar rastro más que un amasijo de ruinas y promesas incumplidas."
Recientemente, el consejero insular de Sector Primario, Valentín González, y la directora insular de Patrimonio Histórico, Isabel de Esteban, se dieron un paseo por la Finca de Boquín, en Icod de los Vinos. ¿El resultado? Un despliegue de originalidad retórica que no se veía desde... bueno, desde 1997.
Desde que el Cabildo de Tenerife compró la finca en 1997, el discurso no ha variado ni una coma: "puesta en valor", "recuperación del patrimonio", "desarrollo sostenible", "protección del legado", "espacio singular"... Un auténtico recopilatorio de frases bonitas que, a estas alturas, ya deberían estar protegidas como Bien de Interés Cultural.Lo curioso es que siguen vendiendo como novedad exactamente lo que llevan prometiendo casi tres décadas. ¿Qué ha cambiado? Porque las palabras son las mismas.
Y luego está el famoso "proceso participativo". Lo presentan como si todo Icod hubiera salido a la calle a diseñar el futuro de Boquín. El proceso derivó a una reunión informativa en la cual participaron cuatro vecinos que lindan con la Finca. Una asamblea multitudinaria, como ven. A este paso, si se reúne una familia a tomar el café de la tarde, el Cabildo lo convalida como un plan estratégico municipal.Si esa era la gran participación ciudadana, cuesta entender que siga utilizándose como uno de los principales argumentos políticos.
Después llega la gran pregunta que nadie responde. ¿Existe un estudio serio que justifique la inversión? ¿Qué impacto económico tendrá? ¿Qué retorno social generará? ¿Cuántos visitantes esperan? ¿Qué coste tendrá mantener esas 17 hectáreas dentro de diez años? Porque repetir "desarrollo sostenible" no sustituye un plan de viabilidad.
En un intento desesperado por darle un barniz de intelectualidad cosmopolita al asunto, nos recuerdan,por si nos habíamos olvidad, que entre 1921 y 1922 el mismísimo Bronislaw Malinowski estuvo por allí escribiendo Los Argonautas del Pacífico Occidental.
A ver, cómo lo explicamos de forma sutil: esto ya no vende. Está genial que el padre de la antropología moderna se inspirara en nuestros paisajes agrícolas mientras redactaba un texto fundamental, pero citar a Malinowski un siglo después no va a arreglar las goteras de la finca, ni va a levantar los muros caídos, ni va a ocultar la falta de ideas frescas en el año 2026.
Y hablando de patrimonio... resulta curioso que se organicen visitas institucionales a Boquín mientras otros inmuebles históricos de Icod, como la Hacienda de La Magalona y la Cochera, siguen deteriorándose sin la misma atención mediática. Parece que algunos edificios son patrimonio... y otros simplemente decorado. Es una pena que la directora insular, Isabel de Esteban, y su comitiva tuvieran la agenda tan apretada durante su visita para "conocer sobre el terreno las posibilidades de intervención".
Lo verdaderamente singular ya no es Boquín.
Lo verdaderamente singular es la capacidad de las instituciones para convertir la gestión del patrimonio en un ejercicio permanente de retórica.
FUENTES:
https://www.eldia.es/tenerife/2026/07/07/impulso-historica-hacienda-boquin-icod-132214276.html?shem=dsdf,sharefoc,agadiscoversdl,,sh/x/discover/m1/4
https://icoddelosvinos.es/patrimonio/hacienda-boquin/














