El acceso peatonal que conecta la calle Francisco Miranda con la calle Las Granaderas, reabierto hace solo unos meses para facilitar el día a día de todo el vecindario, ha tenido que ser cerrado de nuevo.
El motivo es tan claro como indignante. El vandalismo impune y el incivismo extremo de unos pocos. En cuestión de semanas, un paso pensado para mejorar nuestra convivencia se ha transformado en un espacio lleno de pintadas por todas partes, suciedad, excrementos y orines de perros (y lamentablemente, también humanos), además de destrozos intencionados en la valla perimetral.
No podemos normalizar que el beneficio común se echen a perder por la falta de respeto de un grupo de incívicos.
Exigimos a las autoridades la reapertura inmediata del acceso, sino medidas reales de vigilancia y mantenimiento. El civismo y la limpieza de nuestros barrios son un derecho de todos.





