jueves, 25 de junio de 2026

El chorro del Amparo

 Presentar como un "logro político" un acuerdo con la directiva de una galería evidencia la falta de soberanía hídrica del Ayuntamiento de Icod.

 El tono festivo de la publicación enmascara una crisis ecológica y de gobernanza sistémica bajo el simple parche de una fuente vecinal recuperada.


                             La fotografía de la inauguración, con tintes marcadamente propagandísticos

Este texto normaliza la alarmante precariedad del modelo de aguas en las islas, en particular en Icod,  al festejar que el barrio de El Amparo "vuelve a tener agua", se admite implícitamente un desabastecimiento previo, pero se omiten las causas. 

El Alcalde  ignora deliberadamente los problemas de fondo: la sobreexplotación del acuífero, la falta de inversión en la red de transportes y la vulnerabilidad climática de las medianías.


lunes, 15 de junio de 2026

La media naranja de la ermita de San Felipe

Resulta indignante la impunidad con la que se destruye la Ermita de San Felipe (1651). Este baluarte del siglo XVII agoniza ante una pasividad institucional que roza la complicidad. Su emblemática "media naranja" pende de un hilo: el muro de mampostería que la sostiene fue destrozado por un coche hace meses y la administración no ha sido capaz ni de mover una piedra. ¿Dónde demonios está el Ayuntamiento? Mientras presumen de gestión, nuestra historia se cae a pedazos con una fachada descascarada que da vergüenza ajena. Esta estampa de abandono y desidia retrata la incompetencia municipal y la irresponsabilidad del propietario. ¡Basta ya de mirar para otro lado!



NOTAS HISTÓRICAS

La ermita de San Felipe. Siglo XVII. Se construyó en torno a 1651 por un vecino de Icod el licenciado Gonzalo Báez Borges, que ya había solicitado y obtenido licencia del obispo. Don Francisco Sánchez Villanueva, comenzó la fábrica de la ermita, siendo uno de los primeros templos que en su honor se levantó en el mundo católico. Dotada para sus reparos y ornamentos, da un tributo perpetuo de una dobla en cada un año, que le era obligado a pagar  a Gaspar Rodríguez de la Asomada. El tributo se impone sobre unas casas de este lugar, por escritura ante Francisco Roxas Montiel, escribano público en 16 de marzo de 1651.

En su fachada presenta la particularidad de tener frente a su puerta  un porche, con una tribuna, todo en madera, a la que se accede por una escalera. En esta tribuna antiguamente se colocaban los músicos, no más de seis,  para la fiesta del santo. Al lado izquierdo posee una habitación, que posiblemente sirvió de sacristía, y que comunica por una puerta con la nave de la ermita. Hace años se vendió esta ermita a unos alemanes, los cuales la despojaron de todos los objetos de valor que ésta poseía. De este modo se vieron salir del templo los retablos, el púlpito y algunos bancos que le pertenecían. Frente a esta ermita, al otro lado de la plaza, se hizo en este siglo otra ermita que imita en su  planta a la  antigua.

FUENTE: 
LA EVOLUCIÓN ARQUITECTÓNICA DE  LAS ERMITAS DE ICOD DE LOS VINOS. TENERIFE. (SIGLO XVI AL XIX) David Corbella Guadalupe